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sábado, 3 de mayo de 2008

¡Que no, carajo, que no es un mamut! (I)

En la no muy votada encuesta siguen los fósiles colombianos en primer lugar, de modo tal que vamos a comenzar con uno de los mas ilustres.
Los visitantes del Museo geológico José Royo y Gómez del INGEOMINAS, en Bogota, siempre exclaman lo mismo recién han entrado al museo y observado lo que tienen a la derecha: ¡miren: un mamut! Como los mamuts con un elemento tan reiterativo en el cine y la televisión norteamericanos, son bien conocidos por el público. Por eso, al ver un gran esqueleto fósil de aspecto elefantoide y grandes defensas, exclamarán “mamut” sin dudarlo. Lo que ellos ven no es un mamut, es uno de los vertebrados fósiles más abundantes en hallazgos en Colombia y otras partes de Suramérica. Sin embargo, la confusión alrededor de estos animales puede ir mucho mas allá de “el mamut”, hallándose errores aún peores, como el caso en Perú.

Mira papá: Un mamut!
Pues no estamos frente a un mamut, sino a un mastodonte "y que, yo los veo igualitos" "para mi son la misma cosa" afirmará el colombiano poco lector y aburrido en el museo (eso si, bien instruido en chismes de la farándula, los marcadores del fútbol, astrología, consejos de belleza, y otros conocimientos ociosos). Bueno, pues la respuesta es algo complicada. Si, pero no, puede decirse, tratando de explicar, pues no se trata de algo tan sencillo. El animal que tienen en frente no es un elefante, pero se trata de un pariente cercano. "Como los mamuts" responderán. Bueno, no tanto. Y en una visita al museo se pueden quedar cortos para explicar que es lo que sucede con este animal. Pues bien, en esta serie de entradas, posts, o como prefieran llamarlas, vamos a tratar de explicar que es lo que ocurre con este animal, que sabemos de el y exactamente que tiene que ver con los actuales elefantes.