Biologo
Smithsonian Tropical Research Institute.
He mantenido un profundo interés en
la vida animal, desde mi infancia temprana. A la edad de cinco años, mi libro
favorito era el volumen llamado “los animales” de la “Enciclopedia de los
niños” de Salvat Editores. El capítulo se llama “Animales de tiempos pasados”, en
el cual se explicaba como “El mundo ha cambiado mucho desde los tiempos
antiguos. En él han vivido muchas clases de plantas y animales”.
Mis
principales intereses se enfocan en la paleontología de vertebrados, incluyendo
el estudio de las faunas fósiles de Suramérica Tropical. Hasta la fecha mi
trabajo se ha enfocado en las faunas del Neógeno (entre 23.03 y 2.08 Millones
de años atrás), en particular con cocodrilos y mamíferos. También estoy
particularmente interesado en la evolución del tamaño corporal en los
vertebrados y su relación con los cambios en el medio ambiente a través del
tiempo. Un tema interesante en este aspecto ha sido la relación entre los
tamaños corporales de los vertebrados terrestres ectotérmicos (de sangre fría)
y los cambios de temperatura global en la era Cenozoica (durante los últimos 65
millones de años).
Este capítulo estaba ilustrado con
vívidas reconstrucciones de paisajes antiguos, con grandes figuras de animales
extinguidos y bosques de extrañas plantas, oscurecidos por la bruma, en el
fondo. De poder viajar hacia atrás en el tiempo y recorrer aquellos escenarios
misteriosos ¿Qué tipos de extrañas criaturas se podrían encontrar? ¿Se
moverían, comerían y vivirían de manera similar a la de los animales que ya
conocía? ¿O tendrían estas criaturas maneras únicas de sobrevivir? Desde aquel
momento, quise convertirme en un paleontólogo.
Como estudiante de biología en la
Universidad Nacional de Colombia, asistí a tantas clases sobre geología y
paleontología como me fue posible, en
ocasiones como asistente extraoficial. En el curso electivo “Bases
Paleontológicas de la Vida Actual”, dictado por la proferora Nelly Acosta, tuve
mis primeras experiencias en paleontología de campo en los afloramientos
fosilíferos de la formación Floresta del Devonico Medio (aproximadamente 350
millones de años atrás). En el curso “Historia de los Mamíferos Suramericanos”
dictado por el profesor Carlos Villarroel, aprendí los conceptos básicos sobre
la historia y la evolución de los mamíferos en Suramérica. El curso electivo de
Geocronología, dictado en 2004 por Tatiana Gaona, y del cual fui asistente
no-inscrito, me sirvió para reforzar mis conocimientos en la datación y
correlación de rocas. Ayudé también, como voluntario, en las colecciones de
reptiles del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de
Colombia, en la curación de material osteológico de cocodrilos, bajo la
dirección de la profesora Olga Victoria Castaño Mora. Este trabajo me dio el
conocimiento básico en la osteología de los cocodrilos que fue la base para
trabajos futuros.
Con el grupo de Biodiversidad y Conservación de reptiles, en tiempos del congreso de zoología de 2006.
Durante mis últimos tres años de estudios de pregrado trabajé
para el Museo Geológico José Royo y Gomez del INGEOMINAS (servicio geológico
colombiano) en Bogotá, donde gané experiencia en la recolección y manejo de
material fósil, incluyendo preparación, curación y trabajo de campo en geología
y paleontología de vertebrados. Durante aquella época revisé la anatomía
craneana de varios cocodrilos fósiles y publiqué varios resúmenes en encuentros
científicos. También tuve la oportunidad de trabajar, junto con Mauricio Pardo,
del Museo geológico José Royo y Gómez, Joao Muñoz del Departamento de Biología
en la Universidad Nacional de Colombia y varios de sus estudiantes, en el
estudio de una nueva especie de astrapoterio, la cual planeamos publicar
pronto.
Diego Rodriguez, Mauricio Pardo y Juan David Carrillo trabajan en el astrapoterio.
En 2007, tuve la oportunidad de viajar a Venezuela, para
consultar algunas colecciones de cocodrilos del Noroeste de este país, invitado
por Orangel Aguilera, a quien había tenido la oportunidad de conocer unos 3
años antes. El viaje no habría sido posible sin la colaboracion de Carlos Jaramillo, del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales. Aparte de la consulta de las colecciones, pude aprender un poco más
sobre geología de campo, gracias a Luis Quiroz, Sara Morón y Felipe Lamus, a
quienes acompañe algunos días durante una revisión de la estratigrafía de la
región.
En Urumaco, Venezuela, Junto a los geologos colombianos y venezolanos.
Despues de obtener mi título profesional de Biólogo, trabajé
para el Museo Paleontológico de la Universidad Nacional en el pueblo de Villa
de Leyva, donde tuve la oportunidad de aplicar parte de la experiencia ganada
en el Museo Geológico. Durante esta época, trabajé en un capítulo de libro
sobre las faunas de cocodrilos fósiles de Venezuela y otros países de Suramérica
tropical, el cual fue publicado en 2010.
En el Museo Paleontológico, con la réplica de un cráneo de Ictiosaurio.
En este momento me encuentro realizando una pasantía (internship) para el Centro de
Paleoecología y Arqueología Tropical del Instituto Smithsonian de
Investigaciones Tropicales. Esta pasantía ha involucrado trabajo de campo en
varias localidades de Colombia, desde el noroeste de la Cuenca amazónica hasta
la Peninsula de la Guajira, en el extremo norte de mi país. La salida de campo
a la Guajira proporcionó numerosos fósiles de la formación Castilletes del
Mioceno-Plioceno (entre 12 y 4 millones de años atras), que incluyen tiburones,
peces, Tortugas, cocodrilos y varios tipos de mamíferos, los cuales hemos
estado estudiando desde 2010. Algunas publicaciones sobre estos vertebrados fósiles
ya se encuentran en preparación.
En la Mina de El Cerrejón, junto a una tortuga fósil.
Mis principales intereses se enfocan en la paleontología de vertebrados, en particular el estudio de las faunas fósiles de Sudamérica tropical. Hasta la fecha mis trabajos se han enfocado en las faunas del Neógeno (23.03-2.58 Ma), principalmente con cocodrilos y mamíferos. También estoy particularmente interesado en la evolución del tamaño corporal en los vertebrados y su relación con los cambios ambientales (p. ej., temperatura) a través del tiempo.
Ah si, me gusta coleccionar cráneos y esqueletos.
He realizado además unos pocos trabajos artísticos* de caracter divulgativo, para el Museo Geológico en Bogotá, el Museo Paleontológico en Villa de Leyva. Adicionalmente, he proporcionado asesorias para la realización de este tipo de trabajos en el Estudio Integral de Arte en Bogotá. Escribo sobre temas de paleontología en este blog para mostrar al público, en particular en Colombia y otros paises latinoamericanos, pequeños apuntes científicos, enfocados particularmente a los hallazgos y estudios paleontológicos en nuestros paises.
Un mastodonte, algo esquemático, dibujado para el Estudio Integral de Arte en 2007.






