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martes, 29 de junio de 2010

Para aquellos que nos gustan los huesos.

Llevo unos de 9 años coleccionando cráneos y esqueletos de animales. Siempre me han gustado este tipo de cosas, así que no es de extrañar que tarde o temprano haya iniciado una colección de este tipo (mas bien me parece que tardé un poco en comenzar). Fue un buen amigo mío, Gilberto Mendoza, quien me enseñara algunas tecnicas para preparar esqueletos, por allá cuando yo era un estudiente de pregrado. He desarrollado mis propias variaciones y técnicas (no sin mucho ensayo y error), he recogido uno que otro resto maloliente, escarbado entre la basura de algún colono y he puesto a prueba la paciencia de todos los habitantes de la casa, comenzando por mi mamá. Uno de los resultados es esta bonita exhibición casera:



Es muy probable que, como dicen por ahí, que si a usted le gustan los animales, seguramente se encuentre muy interesado en la anatomía y la morfología funcional. ¿Y como no se va aprender del tema, y sentir esa fascinación, si no es mediante la manipulación y examen detallado de la anatomía de estos animales?


Buscando esqueletos

Pues bien, si usted tiene un interés en coleccionar esqueletos de animales, lo mas probable es que incluya entre sus piezas los huesos mas bien limpios de animales que ya lleva un tiempo muertos. Todos los animales en mi colección fueron encontrados previamente esqueletonizados o murieron de causas naturales. No es una conducta ética matar animales silvestres para coleccionar sus huesos, pues como ya todos deberíamos saber, practicamente tenemos acorraladas y reducidas a todas la demás especies de vertebrados, por causa de la cacería, la agricultura, la contaminación industrial y nuestros excesos en la reproducción (esto último mucho menos justificable, existiendo hoy día tantos metodos de anticoncepción). Tampoco resulta ético matar animales domésticos para tal propósito, ningún animal merece morir por causa de nuestros pasatiempos. En ocasiones, si se pone bastante atención, y si se tiene buena suerte, se pueden hallar incluso esqueletos bastante completos. Tal es el caso de una babilla (Caiman crocodilus) encontrada por Miguel Rodriguez en la Hacienda Carimagua, en 2005. La limpieza fue simplemente cuestión de lavar la tierra que la ensuciaba, sin restos de tejidos blandos (aparte de algunas de las escamas que recubrían los osteodermos) y demás cosas desagradables.


¡Casi completo! Foto tomada por Andrés Quiñonez en Agosto de 2005.


Puede ocurrir también que los restos se hallen momificados (secos y unidos con la piel), en varios estados de descomposición, recién muertos o incluso que se trate de un animal que haya sido cocinado o asado. Tambien se pueden obtener porciones o huesos de animales criados en granjas (imagino que esto último será de interes especial para los veterinarios). En esos casos hay que tener en cuenta el gran riesgo que representa la posible transmisión de enfermedades de las que porta el animal (zoonosis), o las infecciones e intoxicaciones causadas por la inadecuada manipulación de los restos en descomposición. Es importantísimo llevar guantes y una mascara, por lo menos, a la hora de manipular este tipo de materiales, además de tener mucho, mucho cuidado. Si los restos se hallan lo suficientemente frescos, pueden descarnarse (una vez mas, con mucho cuidado) utilizando un estuche de disección (escalpelo, tijeras, pinzas, etc) o uno o varios cuchillos, dependiendo del tamaño y la dificultad del especimen. Para los especímenes momificados se recomienda hervirlos en agua para ablandar la piel y otros tejidos secos, lo cual, como es de esperar, producirá un terrible olor, así que debe disponerse de espacios abiertos y bien ventilados para la preparación de la mayoría de los esqueletos, salvo quizás los mas limpios y / o pequeños.



Este pobre oso hormiguero (Tamandua sp.) estaba muy, muy seco. Fue necesario hervirlo en agua para extraer lo que quedaba del esqueleto. Agradezco a Carlos Castillo por avisarme que era esa cosa peluda que estaba en el piso y a Javier Luque por la paciencia.


Una técnica de preparación

Para el caso de un esqueleto de caballo encontrado por Andrés Valenzuela en el Tablón de Tamara, Casanare, en 2001, la cuestión fue un poco mas dificil, pues en las extremidades aún había gran cantidad de ligamentos unidos a los huesos largos. para tratar este esqueleto me valí de una técnica poco mencionada, por lo menos en internet: utilicé una solución de agua caliente y soda caustica (hidróxido de sodio NaOH). La soda caustica es una base fuerte, que se vende en presentación de hojuelas, en cualquier tienda de químicos en Bogotá. Se utiliza principalmente para destapar cañerías. No sobra advertir que como su nombre lo indica, la soda caustica es un compuesto potencialmente nocivo, que puede causar graves lesiones al contacto, de modo que si pretenden utilizar esta técnica, deben protegerse con por lo menos unos guantes y unas gafas protectoras (de las que van cerradas alrededor de los ojos). La soda caustica es altamente higroscópica, es decir, atrae la humedad del aire. Por esta razón se hace necesario mantenerla en un recipiente bien cerrado. También es necesario recordar que esta técnica es recomendable solo para los huesos mas grandes y mejor osificados, pues es muy probable que los ejemplares mas delicados se dañen gravemente.


El cráneo de caballo de Casanare.

La soda caustica saponifica la grasa del hueso y parece ser que también desnaturaliza el colágeno de los ligamentos, pues la exposición a la solución los ablanda fácilmente. Las partes córneas y en particular los cartilagos son particularmente afectados por la soda caustica. Despues de tener los huesos limpios por este método, se deben dejar un buen rato sumergidos en un gran volumen de agua, y luego ser bien lavados para retirar el exceso de soda casutica. Algunas personas prefieren utilizar pequeñas cantidades de ácidos para neutralizar la soda caustica, sin embargo, yo prefiero en este punto evitar el uso de mas reactivos y simplemente lavar muy bien con agua.


El Cráneo del tamandúa que mostré mas arriba. Exageré con la soda caustica y casi destruyo este por completo.

otras técnicas

Por supuesto que existen muchas otras técnicas para preparar esqueletos. Desde la simple cocción en agua, pasando por la "maceración" a la interperie, el enterramiento y los insectos carroñeros. Una buena revisión de las diferentes técnicas (está en inglés, pero se pueden utilizar traductores en línea) se puede encontrar aquí, y se pueden ver, en "SVPOW" algunas fotografías e incluso interesantes secuencias de preparación con la técnica de la cocción, aplicada a una cabeza de cerdo, un lagarto monitor, un wallaby, y una cabeza de avestruz. No existe mucha información relevante al tema en español, pero espero tenerlos mejor informados en una próxima oportunidad.

Blanqueamiento.

Algunos de mis especimenes mas recientes han sido, además de preparados, blanqueados con peróxido de hidrógeno. El peróxido de hidrógeno es altamente reactivo (y por tanto, peligroso) y se utiliza para varios propósitos, el agua oxigenada, por ejemplo, es una solución muy diluida de H2O2, que se utiliza (o utilizaba, porque creo que por eso de los radicales libres ya no gusta mucho) como desinfectante en las raspaduras. También se utiliza en los desmanchadores para ropa de color (el Vanish O2 y toda su parentela), y en algunos procesos industriales. Del mismo modo que con "aquella camisa que tanto quieres", el H2O2 resulta muy útil a la hora de darle retirar la tierra y la materia orgánica, dando un acabado muy adecuado a los esqueletos. Algunas personas prefieren no utilizarlo por cuestiones estéticas (si ud. prefiere el color natural, mas amarillo, ¿quien soy yo para criticarlo? ), por preservar otras partes duras (dañará sin duda los recubrimientos córneos de astas, picos y otros), o por evitar riesgos adicionales, si bien aún no he encontrado pruebas contindentes de que el H2O2 realmente afecte a los huesos. En pocas palabras, es su elección. No es de olvidar que como en el caso anterior, hay que tomar muchas precauciones (guantes, gafas de seguridad, sentido común, etc), pues una solución concentrada de peróxido de hidrógeno los dejará ciegos si cae a los ojos y es ho-rr-ible-men-te irritante sobre la piel (me consta de primera mano... tambien de primer dedo, y primera pierna, ¡aghhhhhhh!).


Los parches amarillentos que se ven en los dientes delanteros de este Pécari eran mucho mas grandes y de color negro.

El tratamiento es sencillo, hay que conseguir en la tienda de químicos (si está en bogotá), un galón u otra cantidad de peróxido, según la necesidad. El H2O2 viene rotulado con varias escalas de concentración, incluyendo una muy rara conocida como "volumen de oxígeno". Hay que manejar la proporción adecuada, diluyendo el H2O2 en agua, y sumergir la pieza en la solución, hasta que dejen de salir burbujas. Si se quiere, se puede repetir la operación, no sin antes lavar bien la pieza. Despues del blanqueamiento, la pieza es muy bien lavada con agua y dejada secar. El peroxido de hidrógeno blanquea tan bien que incluso puede retirar la coloración del esmalte de algunos dientes, como en el caso de las defensas de los pecaríes o los incisivos de algunos roedores, de modo que si pretende conservar estos patrones de coloración, tengalo en cuenta.

Esto ha sido tan solo una introducción a algunos de los métodos. Confío en que, como siempre, haya sido de su agrado y que en algún próximo post puedan cubrirse otras técnicas.