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viernes, 22 de mayo de 2009

Darwinus: y el tortuoso camino que separa la academia de la gente común.

(Una explicación acerca de los alborotos que se han desatado alrededor de Darwinius masillae)
No me gusta mucho ponerme a hablar del último descubrimiento que sale en las noticias y en los periódicos, porque todo el mundo hace una reseña de lo mismo y, además de ser redundante, lo que escriba al respecto va a perderse en un mar de opiniones. Me parece mas recomendable escribir acerca de algún tema bien conocido académicamente, pero desconocido para el ciudadano promedio (Si ud. lee en inglés, un maravilloso espacio de este tipo puede encontrarse aquí). Y, más importante, pecaría por falta de originalidad. Por esa razón me he resistido a escribir mucho sobre dinosaurios, de modo particular si se trata de alguna forma emplumada proveniente de China. Sin embargo, me he decidido a pronunciarme acerca del nuevo primate descubierto en el yacimiento de Messel, Alemania, llamado Darwinius masillae. Me tardé un poco mas, pues primero que todo tenía que leer el artículo original, y antes que eso, debía dedicarme a lecturas mas prioritarias.
El Yacimiento de Messel es uno de los fossil-lagerstätten mas conocidos del mundo. Un fossil-lagerstätten es un yacimiento fosilífero cuyas condiciones de formación han hecho posible una preservación excepcional de los restos de los organismos, no solamente las usuales partes duras, sino también partes blandas como pelos, plumas, incluso en ocasiones también ojos y vísceras. Pero no esperen encontrar plumas sedosas ni ojos azules saliendo de las rocas. En realidad la preservación de las partes blandas suele deberse a la acción de bacterias que descomponen lentamente los restos en ausencia de oxigeno (si, muchas bacterias sobreviven en ausencia de oxígeno, incluso el oxígeno es letal para muchas de ellas). Los fósiles de Messel son sencillamente hermosos. Hay peces, tortugas y cocodrilos, perfectamente articulados, en ocasiones con los restos de sus últimas comidas. Ya quisiéramos muchos encontrar a nuestros fósiles objeto de estudio tan bien preservados y ofreciéndonos tanta información. También han aparecido varios tipos de vertebrados difíciles de encontrar en yacimientos “usuales”, principalmente formas arborícolas que viven en bosques cerrados. Esto incluye pajaritos y algunos mamíferos de bosque, incluyendo primates, por supuesto.


Un pariente pequeñin de los caballos. ¿Ya les dije que estos fóslies eran muy bonitos?

Otros primates provenientes de los mismos depósitos habían sido descritos anteriormente, pero se conocían por restos mucho más incompletos, a diferencia de los roedores, los carnívoros y los caballos, conocidos por esqueletos completos. Hace tiempo, ya había asumido que solo era cuestión de tiempo para encontrar un esqueleto igual de completo, razón por la cual el descubrimiento de Darwinus no me parece nada inusual. Es mas, el esqueleto había sido hallado en 1983, cuando yo ni siquiera tenía idea de la existencia de Messel (pues nací en ese año), y pasó por las manos de traficantes de fósiles antes de que las dos mitades (izquierda y derecha) del fósil fueran a parar a diferentes propietarios. Una terminó en el “Wyoming Dinosaur Center”, en Estados Unidos y la otra en el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oslo, Noruega, que la compró en el año 2007. La parte que terninó en los Estados Unidos estaba mas incompleta, y varias de sus partes fueron falsificadas para hacer creer que se trataba de un espécimen mucho mas completo. La porción conservada en Noruega si se encuentra mucho mas completa, y permitió establecer que se trataba de otra porción del mismo ejemplar que se encuentra en estados Unidos.


Como otros esqueletos provenientes de Messel, Darwinius masillae es un ejemplar sorprendente y hermoso. Sin embargo, se ha exagerado su importancia y los medios de comunicación han contribuido en gran medida a esto. Sin embargo, la responsabilidad no recae solamente en los medios.
Como el esqueleto está muy bien preservado, se pueden discernir varios detalles de su biología. Primero que todo, se trata de un primate pequeño, de unos 400-600 gramos (es decir, alrededor de una libra). El patrón de erupción (salida) de sus dientes, con algunos de leche y otros definitivos brotando al mismo tiempo, sugiere que se trata de un ejemplar juvenil, recientemente destetado por su madre, pero que no había llegado aún a la edad reproductiva. La forma en que se produce la muda dental es también mas parecida a la de los primates actuales que crecen con gran rapidez, lo que indica que muy probablemente Darwinius también era de desarrollo rápido (lo que bajo otro punto de vista, es de esperar, pues los animales mas pequeños tienen tasas de desarrollo mas rápidas y periodos de vida mas breves). Lo que parecen ser restos de contenidos estomacales solo contienen material identificable como vegetal, y ningún rastro de insectos u otros animales pequeños. Según los autores, esto es un indicio de que las proteínas en la dieta de este primate provenían mas de las hojas que de los insectos. Las proporciones de sus miembros son mas similares a las de primates trepadores que a las de los saltadores (saltadores como Zaboo-mafoo, por ejemplo), lo que indica que no realizaba saltos largos de rama en rama sino que mas bien era un trepador pequeño, como los monos titís de nuestros bosques.
Otra cosa: como el ejemplar carece de un báculo, o “hueso peneano”, es decir, el hueso que tienen muchos mamíferos machos (eso incluye a nuestros perros y gatos domésticos) en sus genitales, y que se ha encontrado en varios de los primates fósiles del periodo Eoceno, se piensa que es una hembra. Es mas, le han llamado “Ida”, y así ha aparecido el descubrimiento en las noticias.
Ahora vamos a dirigirnos al asunto del alboroto, comenzando por la relación de este esqueleto con la evolución de nosotros, los monos bípedos-no-arborícolas-sin-mucho-pelo y los otros monos. Si desea ser mas purista: entiéndase que por “mono” me refiero a “primate antropoideo”, mas exactamente, monos, micos, macacos, babuinos, simios y algunas aberraciones bípedas terrestres, sin incluir a los gálagos y a Zaboo-Mafoo, que son primates pero no antropoideos. En el artículo, los autores parecen haber sido claros respecto al énfasis que van a poner en la filogenia de este ejemplar.
“Our focus here is on morphology and paleobiology, but the skeleton has interest for primate phylogeny as well. The skeleton’s features clarify morphologies that have been given critical weight in primate phylogeny, and call into question accepted wisdom about the origin of higher primates.”
“Aquí nos enfocamos en la morfología y paleobiología, pero el esqueleto es también de interés para la filogenia de los primates. Las características del esqueleto clarifican morfologías a las que se ha dado un valor crítico en la filogenia de los primates, y cuestionan el conocimiento aceptado acerca del origen de los primates superiores.”
Con “el conocimiento aceptado acerca del origen de los monos superiores” los autores se refieren al punto concreto del desarrollo de los primates respecto al cual Darwinius es relevante. No es, por supuesto, que se trate de un “eslabón perdido”. Es mas, ese concepto del siglo XIX debería ser abandonado en el lenguaje de la divulgación científica. Para arcaicismos podemos dejar a los católicos con sus dogmas, sus cismas, transubstanciaciones, asunciones y otras supersticiones primitivas. La desafortunada retención del término “eslabon perdido” en la cultura popular, junto con la ignorancia (y el hecho de estar presionados a decirlo todo de manera sensacionalista, explosiva y rimbombante) de los periodistas, hacen que cada vez que se descubre algo en el registro fósil, se le llame “eslabón perdido” de ese modo, queridísimo lector, espero que no de deje engañar a la próxima. La evolución de los simios bípedos de sabana (de los cuales somos la única especie que queda) es un fenómeno de los últimos 5 millones de años. Como Darwinius tiene unos 47 Millones de años, entonces el asunto relevante a este hallazgo no es el origen del hombre.
Mas bien, el asunto es el origen de los “primates superiores” es decir: los monos (adhiéranse por favor al concepto de “mono” proporcionado con anterioridad), pues no está claro cuales de los otros primates (Zaboo-Mafoo y compañía, conocidos como “prosimios” en los libros mas viejos) son los parientes mas cercanos de nosotros, los monos. Me explico. Los primates no monos que aún viven hoy se pueden agrupar en dos divisiones principales. Los estrepsirrinos (los lémures y formas relacionadas) tienen labios partidos y narices más similares a las de otros mamíferos como los roedores y los perros. Los haplorrinos, tienen “narices simples” y labios sin división. Los haplorrinos inclyen a los Tarseros y a los monos. Hay varias diferencias, y dos de ellas están relacionadas con el cuidado personal. La primera, Zaboo-Mafoo y los demás estrepsirrinos tienen los incisivos (los dientes que se encuentran por delante de los caninos o “colmillos”) de la mandíbula superior delgados y puntiagudos, formando una especie de “peine” que en efecto utilizan como tal. Otra diferencia está en la uña del dedo índice del pié, que en los estrapsirrinos es una garra utilizada para acicalarse.
Hasta este punto solo hemos considerado las formas actuales, ahora vamos a los fósiles. Darwinius, junto con otros géneros como Adapis, Pseudoloris, Europolemur, Notharctus y otras formas, se conocen colectivamente como “Adapoideos”. Varios de estos primates recuerdan lejanamente a los lémures y otras formas al tener hocicos relativamente alargados, en lugar de las caras chatas que nos caracterizan a muchos primates de hoy. La opinión “aceptada acerca del origen de los primates superiores.” Es que los estrepsirrinos modernos son derivados de los adapoideos, y que los haplorinos, es decir, los traseros y los monos, son descendientes de otro grupo, los Omomidos, que también se conoce del Eoceno. Según los autores del artículo, Darwinius es un Adapoideo, bien cercano a otras formas como Notharctus, y aún mas, se ubica en un subgrupo conocido como los cercamoninos. Sin embargo, el hecho de que Darwinius sea un ejemplar tan completo, nos ilustra un poco acerca de las relaciones entre varios grupos de primates. Darwinius no tiene una garra de acicalamiento, que si aparece en Europolemur, otro primate del Eoceno de Europa. Esto indicaría que la separación estrepsirrinos-haplorrinos (Léase: separación lémures-[tarseros+monos]) ya habría ocurrido en el Periodo Eoceno. Los autores sugieren que los adapoideos pueden ser haplorrinos, como el tarsero y como todos los monos (incluido el que escribe estas líneas), y que debería reconsiderarse la visión clásica que relaciona a los Adapoideos con los Lémures (los estrepsirrinos) y a los Omomidos con los monos. Es decir, que quizás algunos adapoideos estén en el linaje ancestral de los traseros (tarsioideos) y los monos (primates antropoides):

Adapoideos vs. Omomidos
“Al considerar a los adapoideos como Haplorrinos, como lo son los Tarsioideos, se ayuda a explicar porque los representantes mas tempranos de ambos grupos son tan similares y a veces se confunden. Notese que Darwinius masillae, y los adapoideos contamporaneos de los tarsioideos tempranos, pueden representar un grupo tronco a partir del cual evolucionaron los primates antropoideos posteriores, pero no estamos defendiendo este punto de vista aquí, y tampoco consideramos a Darwinius o a los Adapoideos como antropoides”
“Consideration of adapoids to be Haplorhini, as tarsioids are, helps to explain why the earliest representatives of both groups are so similar and sometimes confused. Note that
Darwinius masillae, and adapoids contemporary with early tarsioids, could represent a stem group from which later anthropoid primates evolved, but we are not advocating this here, nor do we consider either Darwinius or adapoids to be anthropoids.”
Sin embargo, los autores no hacen un análisis cladístico riguroso del espécimen, solamente tienen en cuenta las sinapomorfías relevantes y presentan un cladograma simplificado a modo de hipótesis propuesta, la cual tendrá que ser revisada cuando el análisis se realice. Esto ha provocado algunas críticas respecto al artículo, que ha sido calificado de “publicación hecha a las carreras”. La conclusión si es demasiado apresurada, pues pretenden mover toda una filogenia (es decir, todo un arbol genealógico) con una sola especie, sin considerarla junto a las demás en un análisis completo. Una segunda publicación que se enfoque en el análisis cladistico va a ofrecer nuevas luces (o mas dudas, como bien lo saben los sistemáticos) acerca de las relaciones de Darwinius y de los grandes grupos de primates. Para cólmo de males, resulta que la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoologica no reconoce como oficial una nueva especie si esta no ha sido publicada en un articulo de una revista cientifica seria con un tiraje de -no me acuerdo cuantas- copias. Mas sobre este problemita, aquí. La verdad, mis deseos de publicar en PLoS han disminuido un tanto despues de todo esto.
Un problema mayor aún, y el que ha desencadenado todo el alboroto, es toda la parafernalia de publicidad que se ha desplegado alrededor del hallazgo. Se publicó un libro, y un documental, y una campaña publicitaria que anunciaban el hallazgo como el “que iba a cambiarlo todo”, parece que también habrá un video y hasta Google puso al animalito en su logo, de modo que si uno hacía click, lo enviaba a los resultados de buscar… ¡“Missing link” (eslabón perdido)! Como si la insensatez de turno no fuera suficiente, observen lo que dice uno de los autores (se lo dijo al New York Times):
“Cualquier banda de pop esta haciendo lo mismo,” diji Jorn H. Hurum, un cientìfico en la Universidad de Oslo quien adquiriò el fósil y convocó el equipo de científicos que lo estudiaron. “Cualquier altleta está haciando lo mismo. Tenemos que pensar a pensar del mismo modo en ciencia.”
Any pop band is doing the same thing,” said Jorn H. Hurum, a scientist at the University of Oslo who acquired the fossil and assembled the team of scientists that studied it. “Any athlete is doing the same thing. We have to start thinking the same way in science.”
Esto si que me irrita y me ofende. Señor Hurum, su frase es un paso mas hacia la “Idiocracia” (si, como en la película). Tanto sensacionalismo ha desencadenado una avalancha de desinformación de la que vamos a tardar años en deshacernos. Cuando habla de “pensar del mismo modo en ciencia” se le olvida el funesto impacto que el “marketing” y la moda han impuesto sobre todos los aspectos de las actividades humanas. Disentía de tomar las furibundas reacciones de “El Paleofreak” acerca de los titulares de la prensa, pero ahora pienso que está en todo su derecho. Lo mejor es que incluso ha comenzado a reconocer la responsabilidad del sector académico en estos desaguisados.
Referencias.
Fleagle JG (1999) Primate adaptation and evolution, second edition. San Diego:
Academic Press. 528 p.
Franzen JL, Gingerich PD, Habersetzer J, Hurum JH, von Koenigswald W, et al. (2009) Complete Primate Skeleton from the Middle Eocene of Messel in
Germany: Morphology and Paleobiology. PLoS ONE 4(5): e5723. doi:10.1371/journal.pone.0005723