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sábado, 10 de mayo de 2008

El desierto de la Tatacoa: Antiguo territorio del Purussaurus


Villavieja Rock city!
Apenas ha pasado una semana desde que llegué de Villavieja, un municipio del departamento del Huila que se autodenomina “capital paleontológica del Huila” (en ocasiones las dos últimas palabras quedan sustituidas por: “de Colombia”). ¿Cual es el motivo de esta denominación? Pues resulta que Villavieja es también la puerta de entrada al turismo en el Desierto de la Tatacoa. Originalmente la zona estaba ocupada por bosque seco tropical, con ceibas y una gran diversidad de vegetación, pero generaciones de tala, quema, agricultura y ganadería, desde la conquista, lo convirtieron en un desierto antropogénico. Un ejemplo de estudio florístico aquí. Ciertos profesionales que trabajan con ecología del paisaje vegetal me dicen que en uno que otro sitio puede verse una Ceiba solitaria en la mitad de algún terreno, como recordatorio de lo que fuera alguna vez el desierto.
 Si, desierto, ¡DESIERTO! Un “calvazo” a aquel que se atreva a negarse la realidad llamándolo bosque (un bosque tiene árboles y aquí no veo ninguno).
Sin embargo la tragedia ambiental ha resultado en un extenso terreno de afloramientos de las rocas denominadas Grupo Honda por los geólogos. Estos afloramientos son uno de los principales sitios paleontológicos de mi país (pues que la vamos a hacer, lo que hace mal a unos puede ser la buena fortuna para otros…). A pesar de tratarse de un lugar preferencial para el turismo de “mochilero” (“backpacker” para los angloparlantes), en los sitios de Internet en español que he llegado a consultar poco se habla de los fósiles (pero si quiere leer en inglés pues aquí hay algo mas decente), y la mayor parte de lo que se menciona es superficial, incorrecto, y mal deletreado. Para la muestra, estos “botones”, escogidos al azar, aquí, aquí y aquí.

La depauperación ecológica ha producido un nuevo paisaje, el cual, sin embargo, también es atractivo para el turista.
Para alternar con los posts sobre mastodontes suramericanos, voy a continuar hablándoles de la denominada “Fauna de La Venta” por el nombre de la quebrada (si, hay cauces en el desierto, pero están secos casi todo el año) donde se hicieron los primeros descubrimientos. Durante varias décadas, la “fauna” de La Venta fue una referencia obligada para los estudiosos de las faunas fósiles del Cenozoico (mas concretamente del periodo Mioceno) de Suramérica Tropical, pues la mayor parte de lo que se conocía de aquel intervalo de tiempo provenía de las faunas argentinas.
En los posts que vienen les hablaré de la fauna de La Venta, su extraordinaria fauna de mamíferos, peces, aves y reptiles, incluyendo (por supuesto) la gran diversidad de Cocodrilos fósiles.