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viernes, 9 de mayo de 2008

¡Que no, carajo, que no es un mamut! (II)

En la entrada anterior hice la promesa de diferenciar a los mastodontes de los mamuts, pero incumplí al extenderme tanto escribiendo de más, preferí continuar el tema en otra entrada, aprovechando para detallar mejor a ambos tipos de animales. Nos habíamos quedado en que los elefantes y los mastodontes son dos cosas diferentes, pero que comparten un ancestro común, y que la diferencia mas notoria está en la forma de sus dientes (cúspides en mastodontes contra crestas en elefantes). Ahora, para prolongar mas la espera e irme por las ramas (creanme que en realidad lo siento) vamos a ver que NO es el mastodonte, mejor dicho, que es un mamut.

Ahora si: Papá, mira, un mamut! Un bebé mamut congelado de siberia.
Los mamuts (Mammuthus) son un tipo de elefántidos desaparecidos, una de sus especies, el Mammuthus primigenius, muy bien conocido por los ejemplares preservados en los suelos congelados de Siberia, que muestran unos elefantes cubiertos de pelo pardo oscuro o negro y de orejas muy pequeña (adaptaciones al cima glaciar del Pleistoceno en las regiones mas norteñas del planeta). Los mamuts son el icono clásico del mamífero prehistórico gigante y de la “era del hielo”. Pero no todos los mamuts eran peludos. El Mammuthus columbii (por Columbia, no por Colombia, a despecho de la confusión angloparlante entre ambos términos) era un animal de tierras mas calidas, como Florida y el Norte de México, y quizás mucho menos lanoso y mas orejón que su pariente de latitudes elevadas. Los restos de mamuts y mastodontes congelados han permitido recolectar pequeños segmentos de ADN, cuya comparación con las especies actuales revela que los mamuts y los elefantes asiáticos están mucho mas relacionados entre sí de lo que cualquiera de ellos está con el elefante africano (el artículo completo aqui).